¿Quién inventó la máquina de escribir?

La primera manera de escribir que tuvo el hombre sin necesidad de usar un lápiz o una pluma, fue la máquina de escribir, utensilio que ha existido desde principios del año 1700 aunque estuvo durante doscientos años más dando vueltas, hasta obtener cierto reconocimiento entre el público.

El origen de la máquina de escribir proviene del italiano Pellegrino Turri, cuando en 1808 inventó una máquina para que las personas invidentes pudieran escribir cartas. Más tarde, en 1829, William Austin Burt aplicó este concepto, conocido como “teclógrafo” en esa época, e intentó patentar la máquina para que todo el mundo la pudiera utilizar, algo que lamentablemente no consiguió.


Como se puede observar son muchas las personas que a través de los siglos han estado detrás de la creación de la máquina de escribir y si hubo una importante, que aunque no la creó, ayudó mucho, fue Samuel Morse, al inventar el telégrafo eléctrico, un sistema de mensajería a través de códigos que permitía comunicarse sin salir de casa.

Una manera más rápida y mecánica de escribir con el invento de esta máquina.

El italiano Giuseppe Ravizza, creó el “cembalo scrivano”, una versión de este concepto pero que tampoco recibió demasiada aceptación. No fue hasta el año 1893 cuando la idea empezó a convencer, aunque no se sabe de manera específica quién fue el responsable del invento de la máquina de escribir.

La primera máquina de escribir exitosa

La máquina de escribir tuvo una importancia trascendental para la comunicación durante los siglos XIX y XX, ya que permitió que por primera vez se pudiera escribir de una manera mecánica y se pudiera suplantar a los lentos copistas. Además otorgó carácter oficial tanto a los escritos políticos como comerciales.

La rudimentaria máquina de este estilo que se puso a la venta en 1865, fue la ideada por Malling Hansen y se la llamó “bola de escribir”. Sin duda alguna fue el primer paso a la hora de introducir las máquinas más modernas.

La primera máquina de escribir que tuvo éxito fue la “sholels and glidden”, además de ser la primera en utilizar cuatro filas y el formato “qwerty“. En cualquier caso en realidad nadie cuenta con la patente de este aparato, pero lo cierto es que en esa época era mucho más difícil para los inventores hacerlo, que en la actualidad.

La máquina de escribir tuvo muchos fallos visibles en sus orígenes, por lo que resultaba más lento que escribir a mano, algo que hizo que no fuera aceptado por los fabricantes.

Pero lo cierto es que esta máquina de escribir no permitía ver lo que una persona iba escribiendo hasta que no habían pasado unas cuantas líneas. En 1895 fue cuando se empezaron a comercializar las primeras que permitían ver lo que uno escribía al momento. A partir de ese momento, la evolución continuó hasta llegar a los teclados táctiles que tienen los teléfonos móviles en la actualidad.

Por eso el principio de la máquina de escribir es casi una leyenda, pero quien fuera que preparar el camino, consiguió que hoy en día podamos utilizarla para escribir.